Comunicado #AcampadaSol por los #DerechosHumanos

Si no se respetan los derechos humanos la democracia es una dictadura:
Acampada en Sol. 8 de Octubre 2017. ¡Acude a tu plaza!

Qué reclamamos

Reclamamos al estado español que cumpla los tratados internacionales sobre los Derechos Humanos que ha firmado y ratificado.

Esta acampada es una convocatoria permanente a la ciudadanía para que ordene al Estado el cumplimiento de dichos tratados internacionales en materia de DDHH. Los tratados internacionales relativos a los DDHH, lo estipula nuestra Constitución, son imperativos: están por encima de toda ley.

Toda ley debe reflejar los DDHH: el derecho a la integridad física, a la salud, a la vivienda, a la expresión e información, el derecho de autodeterminación colectiva, a la protección de la infancia y otros derechos como el laboral contemplados en el Pacto Internacional de Desarrollo Económico y Socio Cultural.

Toda ley que sea eco de los DDHH debe ser cumplida. Sólo la ley que sigue el mandato de los DDHH debe ser cumplida.

Como dice la Constitución en su artículo 1: España es un estado social y democrático de derecho, no sólo un estado de derecho:

El derecho vela por la satisfacción de las necesidades sociales y para que se cumplan las voluntades colectivas de las ciudadanas. No olvidamos el orden en que esto ha quedado escrito, puesto que favorece al pueblo por una vez y es así como se garantiza que la democracia quede articulada. Somos, en teoría, un estado social, democrático y de derecho: no tan sólo un “estado de derecho” como con Franco.

Por qué tenemos que reclamar

Se está ejerciendo violencia del Estado contra el pueblo. Hoy contemplamos indignadas cómo se viola el derecho a la integridad física de las personas, al igual que en todas las ocasiones en las que el pueblo ha venido defendiendo su derecho a decidir en diversos ámbitos. Se comete la obscenidad de hacernos testigos de la supuesta justificación pública de su violencia de Estado; lo hacen con el argumento simplista de la supuesta “ilegalidad” del proceso catalán, y además todo este oscuro espectáculo se retransmite en las televisiones del sistema, haciendo cundir el miedo y la confusión. En Cataluña hoy se viola el derecho a la integridad física de las ciudadanas que reclaman su derecho de autodeterminación colectiva: cada día el derecho a decidir del pueblo se ve vulnerado por la violencia directa o indirecta de los partidos políticos del eje autoritario heredero del franquismo.

Nosotras reclamamos nuestro derecho a decidir por el mero hecho de estar vivas y de vivir en una sociedad. Decidir en colectivo en todos los ámbitos es un derecho humano, gestionar lo común en un espacio de vida común, sin soportar la violencia, es nuestro derecho. Nos vemos abocadas a combatir en pro de que los DDHH comiencen a ser una barrera que ningún gobernante sea capaz de traspasar, necesitamos dejar atrás la mansedumbre.

Se está engañando a la población a través de los medios de masas, esta es una verdad a gritos. Nos van entregando dosis de un espectáculo en el que las personas agredidas son convertidas en criminales ante la opinión pública. Se busca un enfrentamiento de la población en dos bandos, los “pro-españa” y los “anti-españoles” o hispanófobos. Esta división se nos está sirviendo e imponiendo de manera artificial. No obstante, ante el conflicto cocinado desde arriba hay un cauce político de entendimiento y creación de realidades. Queremos decidir sobre lo que nos incumbe: pero hemos tenido ya bastante y no deseamos que lo haga por nosotras ningún representante.

Se está sembrando una “guerra” que se ha de cebar en nuestras carnes. La siembra un viejo totem del PSOE cuando dice que es de demócratas mandar los tanques contra el pueblo catalán: se ha atrevido a equiparar al pueblo con los golpistas del levantamiento de Tejero… y algunos le han creído. La siembra el PP amenazando a la opinión pública con el hecho de cumplir dicha invasión; también CCs apoya la obscena siembra, llamando a la violencia de Estado… Puigdemont ha actuado en nombre de la ciudadanía sin que ésta cuente a la hora de diseñar su propio futuro por la vía de la Democracia Directa, sirviéndose del pueblo como un escudo que viene a sufrir en sus carnes la represión del Gobierno autoritario de España… Los partidos que por activa o pasiva están utilizando las instituciones del estado en beneficio propio no son otra cosa que un eje de violencia directa o indirecta. No obstante nadie nos va a parar, la ola popular llega una vez más con todo por hacer y decir, en Cataluña, en Madrid, en Murcia, en todas las ciudades españolas, pequeñas y grandes.

El Derecho a Decidir de los pueblos es un derecho humano que no parará hasta ser articulado desde las leyes de los estados; partiendo del respeto de los derechos humanos, de los mínimos comunes y la trasversalidad, conseguimos una sociedad más equitativa y sin enfrentamientos polares.

No vamos a consentir que se vuelva actuar de espaldas a la ciudadanía, como en la reforma constitucional de 2011 que introdujo el artículo 135 para defender los intereses del gran capital y llevarnos a la miseria con los recortes al estado social.

Lo que acontece estos días en Cataluña demuestra dos cosas: que queremos participar con nuestro derecho a decidir y que la gestión política se ha realizado de nuevo erróneamente partiendo del enfrentamiento y no del consenso de mínimos, siendo la sociedad civil de nuevo quien sufre la violencia y la represión… Pero atentas porque no obstante y cada vez más, les va costando demasiado cerrar una vía abierta a la potencia popular: a la Democracia Directa, bajo control de la ciudadanía.

Quiénes somos

Las de Sol somos 19 personas. Sociedad civil apartidista, herederas y obstinadas continuadoras del Movimiento 15M. Gentes sin techo, precarias, activas combatientes contra el terrorismo institucional y social de género, luchadoras por la universalización de la vivienda digna, luchadoras de derechos laborales, protectoras de la infancia: esas por el momento, y además te necesitamos a ti.
Nos une el deseo de generar y ver cumplidas unas leyes ciudadanas que reflejen los derechos humanos por los que combatimos. Porque una legislación ciudadana no irá nunca en contra de los derechos de todas -como el fraudulento artículo 135- ni comete negligencias nefastas para nosotras mismas, como el actual pacto de Estado contra la violencia de género.

Hemos escrito estas palabras que son una denuncia y sobre todo una reclamación basada en la acción en las plazas. Nuestra reclamación, así lo sentimos, es tuya también: estamos pronunciando verdades que seguro se te pasan por la mente. Sólo tú y yo somos capaces de darnos el ánimo que necesitamos más que todo lo demás. ¿Cómo? Actuando. Así es como animamos nuestra propia propaganda, la que viene del pueblo y no de los medios de comunicación y dormición de las masas; la propaganda del ejemplo, esa acción pública, es la presión decisiva que vuelve poderosa nuestra exigencia, es lo que permite que logremos juntas que nuestras reclamaciones sean escuchadas. No nos iremos de la(s) plaza(s) hasta entonces, hasta que se active la transformación política desde abajo, esa Democracia Directa en la que todas podamos participar continuamente y expresarnos libremente en cualquier espacio, tanto en plazas, redes y barrios como en Ayuntamientos, Concejalías, Parlamentos y Gobierno.

Esto no puede seguir pasando, o te pasará a ti.

Ha llegado un punto en el que en España hemos folklorizado la violencia. Hemos pasado de repudiarla con las manos pintadas de blanco, a exigir que se aplique contra otros por cosas que nos molestan o incomodan.

Vemos con frecuencia como rápidamente se piden “dos hostias” para el niño que, educado a su vez con y entre violencia, ha acosado o pegado a un compañero. Se hace con total naturalidad, como si tuviésemos una cuota de hostias a repartir en causas “justas”, porque así hemos aprendido que se corrigen los comportamientos indeseados.

No es de extrañar que en una cultura de la violencia como la nuestra no nos sea difícil encontrar quien justifique y jalee con pasión algo como una agresión brutal de una.-. ¿persona?… ataviada con protecciones integrales, casco, escudo y porra, contra alguien desarmado y en absoluta indefensión. No es extraño incluso que esa violencia incluso “les sepa a poco” y exigan “dejadnos actuar”, como si lo sucedido hubiera sido comedido, o tuvieran más sed de sangre que saciar.

Educamos a la gente para envidiar, reprimir, atacar lo contrario, competir por estar arriba pisando a los demás… y encima les damos armas y una justificación supuestamente patriótica y “legal” para hacerlo… ¿cómo puede suceder?

Por eso, y ante lo que ha sucedido y que sigue sucediendo en diferentes puntos del Estado español, debemos todos responder con la misma firmeza que antaño aunaba nuestro repudio a la violencia.
O es que si es la policía quien aplica la violencia, herir a personas, destrozarles la vida… ¿es acaso legal y permitible? ¿Dónde han quedado aquellos versos “libertad, libertad, sin ira libertad, guardate tu miedo y tu ira porque hay libertad”, y el de “habla, pueblo, habla”? Pronto se nos han olvidado.

Por todo ello y por el bien de nuestro futuro, y que no quede en la mente de los que vendrán después, exijo:

1) Que los responsables directos del operativo de Barcelona y el de Murcia, así como en su día el de Gamonal, y tantos otros como CIES y fronteras sur, salgan a pedir perdón por el daño causado, tanto físico como moral y civil, y pongan de inmediato su cargo a disposición de algún ser humano que no tenga tanta frialdad para hacerle la guerra a sus ciudadanos desarmados. Empezando por el Presidente del Gobierno, Ministro de Interior, y Delegados del Gobierno, y terminando por mandos superiores e intermedios que no dieron un paso a un lado o frenaron la violencia que se vio de inmediato ejercían sus subordinados y ellos mismos.

2) Que se reconozca que, aún siendo la consulta suspendida por el Tribunal Constitucional, eso no ilegaliza a los ciudadanos en el ejercicio de su libre expresión recogida en la Constitución Española. Bien se podría haber dejado ejercer libremente ese derecho libre, si ya se consideraba de facto el resultado como no validable. ¿Qué necesidad había de criminalizar y agredir al pueblo?

3) Que de inmediato la fiscalía actúe de oficio con todo el material público disponible, incoando expediente sancionador y en los casos que se necesite, recurso penal a todos aquellos actores violentos identificables, ya que el tan nombrado "estado de derecho" así lo recoge. Actualmente un juez ha tenido que iniciar esta actuación, ante la pasividad de la fiscalía. ¿Es que el gobierno no se aplica a sí mismo la ley en ninguno de sus aspectos?

4) La inmediata aplicación de la carta y tratados de Derechos Humanos, que se viola sistemáticamente en nuestro estado, y que sentencia tras sentencia avergüenza a la ciudadanía y la "Marca España" ante los congéneres y vecinos europeos y resto del mundo, pero que al parecer en nuestros gobernantes no provoca ni una leve rojeza facial, ni tan siquiera les merece una declaración pública al respecto.